20220206 valdemorillo02
6 de febrero de 2022
VALDEMORILLO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de MONTALVO
 
Antonio Ferrera
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Alejandro Marcos
 
PRONTO Y EN LA MANO
 

Lo sentenciaba el maestro Antoñete para referirse a la importancia de imponer cuanto antes tu mando y mandar. Pues pronto y en la mano. A las primeras de cambio, impuso Miguel Ángel el tono que quiere para su año 2022. Tan incierto como casi todos, pero aún más. Tan tarde a tarde a pesar de su trayectoria, de su abolengo. Nada cambia, el extremeño encara un nuevo año con el sino de tener que ganarse a diario lo que suyo es. Pues habrá que hacerlo, nada que objetar. Tendrá que ser y pronto y en la mano. Como hoy. Y por eso lo de hoy. Esa actitud de hambre, pero con el poso que es irrebatable, que curte, que es puro forja. Esa serenidad suya de mirada encendida porque hoy Valdemorillo era más que Valdemorillo. Como lo serán cada tarde de este año de independencia llevada hasta sus últimas consecuencias. La lealtad, incluso a ti mismo, tiene un precio caro. 

 

Y salió Cacique, un excelente toro de Montalvo. Noble sin mácula alguna. Enclasado también. Ese tipo de toro que extrae lo mejor de Perera y al que Perera multiplica sus bondades. La clave, una vez más, estuvo en el temple. Ese temple que habita en las muñecas que están directamente conectadas con la cabeza y el corazón. El temple que se suelta y vuela para que el capote se desplegara y toreara con esa levedad, con esa condición de caricia. El quite por chicuelinas fue justo eso: un puñado de caricias ancladas en los medios de la plaza. El temple que conduce afianzando, empujando hacia adelante, acompañando más bien. Como en el arranque de faena antes de un ramillete de series impecables y perfectas por los dos pitones. Trayéndose al toro desde muy delante para rematarlos muy atrás y, así, volver a empezar una y otra vez. Sin tocar, apenas echando las bambas como un imán implacable que se traía cosida la sincera entrega del toro de Montalvo. Muy abierto el compás Miguel Ángel, cruzándose en los cites, ofreciendo el pecho, como derramándose desde el momento mismo del cite. Se iba largo Cacique y desde allí mismo se lo traía el torero ligando los muletazos que duraban como una serie toda. Acortó distancias, pero siguió toreando igual hasta que llegó el punto en que soltó la ayuda y se lo pasó por luquesinas una y otra vez, inmóvil, mandón sin forzar y hasta dejarse tocar las taleguillas por los pitones con el toro completamente detrás de su cadera. Los tendidos habían prorrumpido ya en una ovación creciente que no se apagó hasta que Perera se fue, desplantado, de la cara del toro tras obrar semejante demostración de capacidad y de autoridad. Pinchó arriba antes de una gran estocada entera que le valió para obtener su primer gran triunfo de la temporada. Pronto y en la mano.

 

Mucho más de lo que tenía dentro le extrajo al primero, un animal que, a diferencia de su hermano, no terminó de romper hacia adelante, sencillamente, porque no se entregó igual. Fue muy paciente el pacense. Seguro y firme, conocedor de la receta y de su tiempo de cocción. Ese tiempo que fue dotando de cuajo la composición, que se quedó sin premio porque el astado tardó en caer.

Plaza de Toros de VALDEMORILLO. Más de tres cuartos de entrada. Se lidian toros de MONTALVO
 
Antonio Ferrera: ovación y vuelta al ruedo
Miguel Ángel Perera: ovación y dos orejas
Alejandro Marcos: oreja y ovación
 
 
 
 
_MG_3179.JPG _MG_3204.JPG _MG_3209.JPG _MG_3228.JPG _MG_3240.JPG _MG_3250.JPG _MG_3264.JPG _MG_3265.JPG _MG_3287.JPG _MG_3295.JPG _MG_3296.JPG _MG_3407.JPG _MG_3414.JPG _MG_3578.JPG _MG_3579.JPG _MG_3610.JPG _MG_3611.JPG _MG_3613.JPG _MG_3649.JPG _MG_3719.JPG _MG_3740.JPG _MG_3758.JPG _MG_3767.JPG _MG_3814.JPG  
 
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6 de febrero de 2022
VALDEMORILLO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de MONTALVO
 
Antonio Ferrera
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Alejandro Marcos
 
PRONTO Y EN LA MANO
 

Lo sentenciaba el maestro Antoñete para referirse a la importancia de imponer cuanto antes tu mando y mandar. Pues pronto y en la mano. A las primeras de cambio, impuso Miguel Ángel el tono que quiere para su año 2022. Tan incierto como casi todos, pero aún más. Tan tarde a tarde a pesar de su trayectoria, de su abolengo. Nada cambia, el extremeño encara un nuevo año con el sino de tener que ganarse a diario lo que suyo es. Pues habrá que hacerlo, nada que objetar. Tendrá que ser y pronto y en la mano. Como hoy. Y por eso lo de hoy. Esa actitud de hambre, pero con el poso que es irrebatable, que curte, que es puro forja. Esa serenidad suya de mirada encendida porque hoy Valdemorillo era más que Valdemorillo. Como lo serán cada tarde de este año de independencia llevada hasta sus últimas consecuencias. La lealtad, incluso a ti mismo, tiene un precio caro. 

 

Y salió Cacique, un excelente toro de Montalvo. Noble sin mácula alguna. Enclasado también. Ese tipo de toro que extrae lo mejor de Perera y al que Perera multiplica sus bondades. La clave, una vez más, estuvo en el temple. Ese temple que habita en las muñecas que están directamente conectadas con la cabeza y el corazón. El temple que se suelta y vuela para que el capote se desplegara y toreara con esa levedad, con esa condición de caricia. El quite por chicuelinas fue justo eso: un puñado de caricias ancladas en los medios de la plaza. El temple que conduce afianzando, empujando hacia adelante, acompañando más bien. Como en el arranque de faena antes de un ramillete de series impecables y perfectas por los dos pitones. Trayéndose al toro desde muy delante para rematarlos muy atrás y, así, volver a empezar una y otra vez. Sin tocar, apenas echando las bambas como un imán implacable que se traía cosida la sincera entrega del toro de Montalvo. Muy abierto el compás Miguel Ángel, cruzándose en los cites, ofreciendo el pecho, como derramándose desde el momento mismo del cite. Se iba largo Cacique y desde allí mismo se lo traía el torero ligando los muletazos que duraban como una serie toda. Acortó distancias, pero siguió toreando igual hasta que llegó el punto en que soltó la ayuda y se lo pasó por luquesinas una y otra vez, inmóvil, mandón sin forzar y hasta dejarse tocar las taleguillas por los pitones con el toro completamente detrás de su cadera. Los tendidos habían prorrumpido ya en una ovación creciente que no se apagó hasta que Perera se fue, desplantado, de la cara del toro tras obrar semejante demostración de capacidad y de autoridad. Pinchó arriba antes de una gran estocada entera que le valió para obtener su primer gran triunfo de la temporada. Pronto y en la mano.

 

Mucho más de lo que tenía dentro le extrajo al primero, un animal que, a diferencia de su hermano, no terminó de romper hacia adelante, sencillamente, porque no se entregó igual. Fue muy paciente el pacense. Seguro y firme, conocedor de la receta y de su tiempo de cocción. Ese tiempo que fue dotando de cuajo la composición, que se quedó sin premio porque el astado tardó en caer.

Plaza de Toros de VALDEMORILLO. Más de tres cuartos de entrada. Se lidian toros de MONTALVO
 
Antonio Ferrera: ovación y vuelta al ruedo
Miguel Ángel Perera: ovación y dos orejas
Alejandro Marcos: oreja y ovación
 
 
 
 
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