20190725 santander02
25 de julio de 2019
SANTANDER
Feria de SANTIAGO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
GARCIGRANDE y DOMINGO HERNÁNDEZ
Julián López, El Juli
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Pablo Aguado
  
HAY QUÍMICA
 

Definitivamente, Santander tiene algo. Para Perera, Santander tiene algo. También lo tiene el torero para la ciudad y su afición. Y para su Feria de Santiago. Puede que sea esa parte de alma tan del Cantábrico que, de alguna forma, habita dentro de Miguel Ángel. Puede también que sea esa paz tan de esa tierra que te cala y te empapa como a caricias cuando respiras esa tierra. Sea por lo que sea, a Perera le sienta bien Santander. Hoy pasó de nuevo. Anduvo el torero tan como tantas veces en esta temporada tan de luz por más que el brillo de la faca en la que viaja la suerte final tenga la sombra afilada para él. Esto es, decidido y fresco, ambicioso y natural, firme y acompasado, suelto y poderoso, látigo y susurro. Para quien se pare a contemplarlo y no sólo a verlo, el toreo de Miguel Ángel desprende este año una tersura diferente, un empaque con poso, un dominio grácil que hace del metraje de su concepto como el caudal en paz de un río que surca en paz el cauce de su propio destino. Del suyo. Del elegido y del que tiene que ser porque ser otro ya no es ser el suyo.

 

Búsquenlo en su faena al primer toro de su lote, un excelente ejemplar de Garcigrande, enclasado y encastado, al que ya detectó con las primeras miradas y al que le cogió el tacto de su ritmo al salirse con él a los medios, verónica tras verónica, rematadas con una media que tuvo empaque de entera y media. Lo disfrutó de nuevo con el percal en un quite alternando gaoneras y saltilleras con ajuste de suerte grande y no de adorno. Esa misma apretura del comienzo de faena de muleta, rodillas en tierra y en los medios, para dejarse venir al de Garcigrande y lucir y aprovechar su embestida tan viva. Se lo pensaba un poco antes de arrancarse, pero, cuando lo hacía, iba de verdad y a por todas. Miel sobre hojuelas para el extremeño, que se hundió en un puñado de tandas por ambos lados, sobre todo, por el derecho, que fueron un clamor de ese especial sentido líquido de su toreo. Que fluye. Impecable cada muletazo, impolutos todos, con su tiempo justo todos, entrelazados hasta conformar un todo a más que remató imponiendo sus dominios en los terrenos del bravo –su hábitat natural- y de una estocada entera que le valió el primer apéndice.

 

El segundo se lo arrancó al quinto, más pesado y más vacío, renuente y remolón, con las acometidas justas que Perera supo contar y extraer a base de aplicarle la perfección de su oficio tan largo. Iba el toro, por más que dudara de hacerlo, porque sólo podía ir ante la manera en que el torero le invitaba a ir. Y ya metido en los vuelos de su poder, multiplicaba el hombre el instinto del animal para llevarlo más allá de lo que cabía pensar. La magia del temple cuando es cimiento. Mató Miguel Ángel de una estocada entera arriba y reeditó su costumbre de irse a hombros de Santander. Esa ciudad que tiene algo, que tiene mucho. Como Perera. Contémplenlo, no se conformen sólo con verlo…

 
 
Plaza de Toros de SANTANDER. Lleno en los tendidos. Se lidian toros de GARCIGRANDE y DOMINGO HERNÁNDEZ.
 
El Juli: oreja y ovación
Miguel Ángel Perera: oreja y oreja
Pablo Aguado: ovación y ovación
 
 
 
MIGU3488.JPG MIGU3507.JPG MIGU3512.JPG MIGU3521.JPG MIGU3529.JPG MIGU3530.JPG MIGU3539.JPG MIGU3552.JPG MIGU3555.JPG MIGU3569.JPG MIGU3574.JPG MIGU3575.JPG MIGU3576.JPG MIGU3579.JPG MIGU3603.JPG MIGU3604.JPG MIGU3606.JPG MIGU3609.JPG MIGU3610.JPG MIGU3624.JPG MIGU3628.JPG MIGU3636.JPG MIGU3640.JPG MIGU3661.JPG MIGU3666.JPG MIGU3669.JPG MIGU3673.JPG MIGU3681.JPG MIGU3684.JPG MIGU3716.JPG MIGU3729.JPG MIGU3738.JPG MIGU3750.JPG MIGU3755.JPG MIGU3757.JPG MIGU3858.JPG MIGU3861.JPG MIGU3893.JPG MIGU3896.JPG MIGU3897.JPG MIGU3898.JPG MIGU3917.JPG MIGU3941.JPG MIGU3945.JPG MIGU3973.JPG MIGU3999.JPG MIGU4002.JPG
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25 de julio de 2019
SANTANDER
Feria de SANTIAGO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
GARCIGRANDE y DOMINGO HERNÁNDEZ
Julián López, El Juli
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Pablo Aguado
  
HAY QUÍMICA
 

Definitivamente, Santander tiene algo. Para Perera, Santander tiene algo. También lo tiene el torero para la ciudad y su afición. Y para su Feria de Santiago. Puede que sea esa parte de alma tan del Cantábrico que, de alguna forma, habita dentro de Miguel Ángel. Puede también que sea esa paz tan de esa tierra que te cala y te empapa como a caricias cuando respiras esa tierra. Sea por lo que sea, a Perera le sienta bien Santander. Hoy pasó de nuevo. Anduvo el torero tan como tantas veces en esta temporada tan de luz por más que el brillo de la faca en la que viaja la suerte final tenga la sombra afilada para él. Esto es, decidido y fresco, ambicioso y natural, firme y acompasado, suelto y poderoso, látigo y susurro. Para quien se pare a contemplarlo y no sólo a verlo, el toreo de Miguel Ángel desprende este año una tersura diferente, un empaque con poso, un dominio grácil que hace del metraje de su concepto como el caudal en paz de un río que surca en paz el cauce de su propio destino. Del suyo. Del elegido y del que tiene que ser porque ser otro ya no es ser el suyo.

 

Búsquenlo en su faena al primer toro de su lote, un excelente ejemplar de Garcigrande, enclasado y encastado, al que ya detectó con las primeras miradas y al que le cogió el tacto de su ritmo al salirse con él a los medios, verónica tras verónica, rematadas con una media que tuvo empaque de entera y media. Lo disfrutó de nuevo con el percal en un quite alternando gaoneras y saltilleras con ajuste de suerte grande y no de adorno. Esa misma apretura del comienzo de faena de muleta, rodillas en tierra y en los medios, para dejarse venir al de Garcigrande y lucir y aprovechar su embestida tan viva. Se lo pensaba un poco antes de arrancarse, pero, cuando lo hacía, iba de verdad y a por todas. Miel sobre hojuelas para el extremeño, que se hundió en un puñado de tandas por ambos lados, sobre todo, por el derecho, que fueron un clamor de ese especial sentido líquido de su toreo. Que fluye. Impecable cada muletazo, impolutos todos, con su tiempo justo todos, entrelazados hasta conformar un todo a más que remató imponiendo sus dominios en los terrenos del bravo –su hábitat natural- y de una estocada entera que le valió el primer apéndice.

 

El segundo se lo arrancó al quinto, más pesado y más vacío, renuente y remolón, con las acometidas justas que Perera supo contar y extraer a base de aplicarle la perfección de su oficio tan largo. Iba el toro, por más que dudara de hacerlo, porque sólo podía ir ante la manera en que el torero le invitaba a ir. Y ya metido en los vuelos de su poder, multiplicaba el hombre el instinto del animal para llevarlo más allá de lo que cabía pensar. La magia del temple cuando es cimiento. Mató Miguel Ángel de una estocada entera arriba y reeditó su costumbre de irse a hombros de Santander. Esa ciudad que tiene algo, que tiene mucho. Como Perera. Contémplenlo, no se conformen sólo con verlo…

 
 
Plaza de Toros de SANTANDER. Lleno en los tendidos. Se lidian toros de GARCIGRANDE y DOMINGO HERNÁNDEZ.
 
El Juli: oreja y ovación
Miguel Ángel Perera: oreja y oreja
Pablo Aguado: ovación y ovación
 
 
 
MIGU3488.JPG MIGU3507.JPG MIGU3512.JPG MIGU3521.JPG MIGU3529.JPG MIGU3530.JPG MIGU3539.JPG MIGU3552.JPG MIGU3555.JPG MIGU3569.JPG MIGU3574.JPG MIGU3575.JPG MIGU3576.JPG MIGU3579.JPG MIGU3603.JPG MIGU3604.JPG MIGU3606.JPG MIGU3609.JPG MIGU3610.JPG MIGU3624.JPG MIGU3628.JPG MIGU3636.JPG MIGU3640.JPG MIGU3661.JPG MIGU3666.JPG MIGU3669.JPG MIGU3673.JPG MIGU3681.JPG MIGU3684.JPG MIGU3716.JPG MIGU3729.JPG MIGU3738.JPG MIGU3750.JPG MIGU3755.JPG MIGU3757.JPG MIGU3858.JPG MIGU3861.JPG MIGU3893.JPG MIGU3896.JPG MIGU3897.JPG MIGU3898.JPG MIGU3917.JPG MIGU3941.JPG MIGU3945.JPG MIGU3973.JPG MIGU3999.JPG MIGU4002.JPG
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