20180831 calahorra02
31 de agosto de 2018
CALAHORRA
Feria de SAN CELEDONIO y SAN EMETERIO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
VALDEFRESNO
MIGUEL ÁNGEL PERERA
José Garrido
Álvaro Lorenzo
  
VUELTA AL TRIUNFO
 

Quedó atrás el desierto que han sido las tardes de Bilbao y Colmenar Viejo. Dos tardes imposibles y muy determinadas por el comportamiento de los toros que –con distintos matices- cupieron en mala suerte. Quedaron atrás dos días injustos con la trayectoria del torero en otra temporada a más y se recuperó hoy el curso normal de los acontecimientos en Calahorra aun sin demasiada materia prima para ello. Porque a la nobleza del primer valdefresno de hoy le faltó más fondo, mientras que el segundo se dejó todas sus opciones al lesionarse en el encuentro con el caballo. Aun así, al menos en el primer capítulo de la historia de esta tarde, pudo emerger la solvencia de la capacidad de Miguel Ángel Perera para sacarle todo el jugo a su oponente.

 

Molestó bastante el viento incluso y Perera todo lo hizo a favor del ejemplar de Valdefresno, sin exigirle más de lo que iba a soportar, llevándolo muy embebido en los vuelos de la muleta desde el inicio con doblones en los que hubo suave autoridad. Empujaba Miguel Ángel al toro hacia adelante, muy templado, como acariciándolo, para que rompiera lo mejor que llevara dentro. Y se lo extrajo en cada tanda por los dos pitones. La pañosa, a media altura y volando grácil, hilando, embarcando con el mismo tacto que el torero extremeño mantuvo luego en todo el metraje de cada muletazo. Así las cosas, consiguió construir varias series con el marchamo de ese temple medicinal que fluye de Perera para mandar convenciendo. Cuando ya le costó más ir y venir, lo llevó y se lo trajo Miguel Ángel desde el eje de su sincera quietud. Con la misma firmeza, se fue detrás de la espada para cobrar una de las mejores estocadas de su temporada, y, con ella, la doble vuelta de llave para que, de golpe, se le abriera la puerta grande de Calahorra.

 

Ahí se acabaron sus posibilidades porque el segundo se lesionó en el tercio de varas y quedó muy mermado, lo que hizo imposible ya sacarle partido por más que Miguel Ángel Perera lo cuidó y lo trató con mimo. 

 
Plaza de Toros de CALAHORRA. Dos tercios de entrada. Se lidian toros de VALDEFRESNO 
 
Miguel Ángel Perera: dos orejas y silencio
José Garrido: oreja y oreja  
Álvaro Lorenzo: oreja y oreja
 
20180831-calahorra010.jpg 20180831-calahorra011.jpg 20180831-calahorra012.jpg 20180831-calahorra013.jpg 20180831-calahorra014.jpg 20180831-calahorra015.jpg 20180831-calahorra016.jpg 20180831-calahorra017.jpg 20180831-calahorra018.jpg 20180831-calahorra019.jpg 20180831-calahorra020.jpg
 
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CALAHORRA
Feria de SAN CELEDONIO y SAN EMETERIO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
VALDEFRESNO
MIGUEL ÁNGEL PERERA
José Garrido
Álvaro Lorenzo
  
VUELTA AL TRIUNFO
 

Quedó atrás el desierto que han sido las tardes de Bilbao y Colmenar Viejo. Dos tardes imposibles y muy determinadas por el comportamiento de los toros que –con distintos matices- cupieron en mala suerte. Quedaron atrás dos días injustos con la trayectoria del torero en otra temporada a más y se recuperó hoy el curso normal de los acontecimientos en Calahorra aun sin demasiada materia prima para ello. Porque a la nobleza del primer valdefresno de hoy le faltó más fondo, mientras que el segundo se dejó todas sus opciones al lesionarse en el encuentro con el caballo. Aun así, al menos en el primer capítulo de la historia de esta tarde, pudo emerger la solvencia de la capacidad de Miguel Ángel Perera para sacarle todo el jugo a su oponente.

 

Molestó bastante el viento incluso y Perera todo lo hizo a favor del ejemplar de Valdefresno, sin exigirle más de lo que iba a soportar, llevándolo muy embebido en los vuelos de la muleta desde el inicio con doblones en los que hubo suave autoridad. Empujaba Miguel Ángel al toro hacia adelante, muy templado, como acariciándolo, para que rompiera lo mejor que llevara dentro. Y se lo extrajo en cada tanda por los dos pitones. La pañosa, a media altura y volando grácil, hilando, embarcando con el mismo tacto que el torero extremeño mantuvo luego en todo el metraje de cada muletazo. Así las cosas, consiguió construir varias series con el marchamo de ese temple medicinal que fluye de Perera para mandar convenciendo. Cuando ya le costó más ir y venir, lo llevó y se lo trajo Miguel Ángel desde el eje de su sincera quietud. Con la misma firmeza, se fue detrás de la espada para cobrar una de las mejores estocadas de su temporada, y, con ella, la doble vuelta de llave para que, de golpe, se le abriera la puerta grande de Calahorra.

 

Ahí se acabaron sus posibilidades porque el segundo se lesionó en el tercio de varas y quedó muy mermado, lo que hizo imposible ya sacarle partido por más que Miguel Ángel Perera lo cuidó y lo trató con mimo. 

 
Plaza de Toros de CALAHORRA. Dos tercios de entrada. Se lidian toros de VALDEFRESNO 
 
Miguel Ángel Perera: dos orejas y silencio
José Garrido: oreja y oreja  
Álvaro Lorenzo: oreja y oreja
 
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