20180823 bilbao02
23 de agosto de 2018
BILBAO
SEMANA GRANDE - ASTE NAGUSIA
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
EL PARRALEJO
Antonio Ferrera
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Ginés Marín
  
IMPOSIBLE
 
Dice el aserto popular que "lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible". Una máxima que pareciera pensada para resumir lo que ha sido la tarde de hoy en Bilbao. Imposible, así ha sido la tarde, determinada, sin duda, por el juego, eso, imposible, de los toros de El Parralejo, una ganadería como es de las máximas garantías. Pero hoy todo fue gris como el cielo sobre la ciudad, tan de Bilbao, justo lo contrario que lo sucedido en el ruedo. Pero es que cuando no puede ser, no puede ser...
 
 
A dos tandas por el pitón derecho. A esto se resume el margen de maniobra que tuvo hoy Perera para dejarse ver. Dos series con las que prolongar más de lo que cabía pensar el viaje y las ansias por ser del primero de sus oponentes. Dos tandas en línea recta y a media altura, que era la altura a la que el de El Parralejo llevaba la cara. Sin forzar más de lo que iba a aceptar. Al menos, sí hubo lugar para que el temple de Miguel Ángel y su forma de torear a favor del toro desembocaran en siete u ocho muletazos a los que Bilbao respondió como suele hacerlo Bilbao. Pero fue lo único, no cupo más. Por el pitón izquierdo, el astado pasaba desentendido y sin humillar lo más mínimo. Y cuando el diestro volvió a diestras, la repuesta fue la misma. Lo intentó Perera, pero como aquello iba a menos por la condición de su enemigo, no le quedó otra que acortar. Tuvo que descabellar y todo quedó en silencio. Quien sí se llevó una justa ovación fue Francisdo Doblado, después de un tercio de varas pleno de poder y de firmeza, sobre todo en el segundo puyazo, para aguantar los envites del toro de El Parralejo por derribarlo. Pero Paco se agarró arriba y arriba se mantuvo. También ahí Bilbao fue Bilbao para reconocérselo. Como a Javier Ambel que se llevara a una mano como lo hizo a este toro para cerrarlo a tablas tras el tercio de banderillas.
 
 
Lo del quinto fue un puro sufrimiento. Antes que nadie, para Miguel Ángel, porque un torero viene a plazas como Bilbao -y más, Miguel Ángel- jugándose mucho. Y cuando te topas con un toro como ese quinto, que se frenó en seco ya en el primer lance, que no pasaba, que medía, que cortaba, que soltaba la cara de forma fea y brusca, el sentimiento de frustración que genera en el torero que tanto se juega cuando viene a plazas como Bilbao duele de verdad. Ver que te pones y que no puedes quedarte pprque ni siquiera merece la pena tirar la moneda al aire, que tu oponente lo es de verdad porque no va nunca metido en la muleta sino todo lo contrario y que las circunstancias te obligan a algo tan poco de Perera como abreviar, genera profunda contrariedad. Porque los toreros vienen a Bilbao a otra cosa. Pero, claro, tienen que poder. Y hoy, se mire como se mire, fue del todo imposible.
 
 
Plaza de Toros de BILBAO. Media entrada. Se lidian toros de EL PARRALEJO
 
Antonio Ferrera: ovación y ovación
Miguel Ángel Perera: silencio y pitos
Ginés Marín: silencio y silencio
Fuerte ovación a Francisco Doblado tras el tercio de varas que protagonizó ante el segundo toro de la tarde.
 
 
 
20180823 bilbao02
23 de agosto de 2018
BILBAO
SEMANA GRANDE - ASTE NAGUSIA
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
EL PARRALEJO
Antonio Ferrera
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Ginés Marín
  
IMPOSIBLE
 
Dice el aserto popular que "lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible". Una máxima que pareciera pensada para resumir lo que ha sido la tarde de hoy en Bilbao. Imposible, así ha sido la tarde, determinada, sin duda, por el juego, eso, imposible, de los toros de El Parralejo, una ganadería como es de las máximas garantías. Pero hoy todo fue gris como el cielo sobre la ciudad, tan de Bilbao, justo lo contrario que lo sucedido en el ruedo. Pero es que cuando no puede ser, no puede ser...
 
 
A dos tandas por el pitón derecho. A esto se resume el margen de maniobra que tuvo hoy Perera para dejarse ver. Dos series con las que prolongar más de lo que cabía pensar el viaje y las ansias por ser del primero de sus oponentes. Dos tandas en línea recta y a media altura, que era la altura a la que el de El Parralejo llevaba la cara. Sin forzar más de lo que iba a aceptar. Al menos, sí hubo lugar para que el temple de Miguel Ángel y su forma de torear a favor del toro desembocaran en siete u ocho muletazos a los que Bilbao respondió como suele hacerlo Bilbao. Pero fue lo único, no cupo más. Por el pitón izquierdo, el astado pasaba desentendido y sin humillar lo más mínimo. Y cuando el diestro volvió a diestras, la repuesta fue la misma. Lo intentó Perera, pero como aquello iba a menos por la condición de su enemigo, no le quedó otra que acortar. Tuvo que descabellar y todo quedó en silencio. Quien sí se llevó una justa ovación fue Francisdo Doblado, después de un tercio de varas pleno de poder y de firmeza, sobre todo en el segundo puyazo, para aguantar los envites del toro de El Parralejo por derribarlo. Pero Paco se agarró arriba y arriba se mantuvo. También ahí Bilbao fue Bilbao para reconocérselo. Como a Javier Ambel que se llevara a una mano como lo hizo a este toro para cerrarlo a tablas tras el tercio de banderillas.
 
 
Lo del quinto fue un puro sufrimiento. Antes que nadie, para Miguel Ángel, porque un torero viene a plazas como Bilbao -y más, Miguel Ángel- jugándose mucho. Y cuando te topas con un toro como ese quinto, que se frenó en seco ya en el primer lance, que no pasaba, que medía, que cortaba, que soltaba la cara de forma fea y brusca, el sentimiento de frustración que genera en el torero que tanto se juega cuando viene a plazas como Bilbao duele de verdad. Ver que te pones y que no puedes quedarte pprque ni siquiera merece la pena tirar la moneda al aire, que tu oponente lo es de verdad porque no va nunca metido en la muleta sino todo lo contrario y que las circunstancias te obligan a algo tan poco de Perera como abreviar, genera profunda contrariedad. Porque los toreros vienen a Bilbao a otra cosa. Pero, claro, tienen que poder. Y hoy, se mire como se mire, fue del todo imposible.
 
 
Plaza de Toros de BILBAO. Media entrada. Se lidian toros de EL PARRALEJO
 
Antonio Ferrera: ovación y ovación
Miguel Ángel Perera: silencio y pitos
Ginés Marín: silencio y silencio
Fuerte ovación a Francisco Doblado tras el tercio de varas que protagonizó ante el segundo toro de la tarde.
 
 
 
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