20170628-burgos02
28 de junio de 2017
BURGOS
Feria de SAN PEDRO y SAN PABLO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
MONTALVO
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Alejandro Talavante
Cayetano
  
TOREO SIN RECOMPENSA
 
Sucedió de nuevo ese argumento de Miguel Ángel Perera poniendo todo el toreo, lo adecuado a cada todo, pero yéndose el éxito de los premios materiales por el uso desacertado de los aceros. Ocurrió, sobre todo, en el cuarto, un buen toro de Montalvo, capaz de encajar los envites exigentes del torero de Badajoz, que vislumbró pronto el buen fondo del astado y se puso a cuajarlo desde el inicio de la faena de muleta después de haberlo medido mucho en los primeros tercios. Empezó Miguel Ángel el trasteo con lo que fue una de las bases de su planteamiento: la firmeza de plantas. Las enterró Perera en la arena de Burgos para pasarse al de Montalvo por la espalda sin el menor rectificado en pases cambiados del mayor ajuste. Fue el prólogo de una sucesión de tandas por ambos pitones a más en profundidad, entendida ésta por el fondo de su fondo y por el metraje de cada muletazo. Muy ligados todos y muy firmes. Sólidos, compactos, hilados por el hilo común del toreo más puramente pererista: ése que empieza muy por delante y que no termina nunca. Tuvieron rotundidad y, por tanto, eco las tandas del diestro pacense, capaz de mantener el poso de su actuación en el toreo por ambos pitones. Y lució al toro, dejándoselo venir y enganchándolo adelante para torearlo muy reunido. Se lo ajustó más aún en los compases finales, con las plantas más inmóviles todavía y el toro girando en torno al eje pétreo del cuerpo verde botella y oro de Miguel Ángel. Tenía las dos orejas en la mano, pero otra vez la espada le dejó sin ellas.
 
 
Una ovación recogió antes, tras lidiar al primero, un toro que tuvo nobleza, pero poco fondo. Y eso le mermó transmisión a cuanto se le hizo por más que Perera, como siempre, lo cuidó y lo midió. Y lo toreó con una suavidad exquisita con el capote, con el que Miguel Ángel disfruta cada día más. Muy templado en todo momento, toreando a su favor para, al tiempo, beneficio de la faena que, sin embargo, no terminó de prender por la escasa mecha del Montalvo. Con todo, reconoció Burgos la disposición del diestro de Puebla del Prior y le aplaudió con sinceridad.
 
 
Plaza de Toros de BURGOS. Casi lleno. Se lidian toros de MONTALVO 
 
Miguel Ángel Perera: aplausos y ovación
Alejandro Talavante: silencio y silencio 
Cayetano: oreja y silencio
 
 
MIGU5770.JPG MIGU5771.JPG MIGU5776.JPG MIGU5779.JPG MIGU5791.JPG MIGU5801.JPG MIGU5813.JPG MIGU5825.JPG MIGU5831.JPG MIGU5901.JPG MIGU5906.JPG MIGU5916.JPG MIGU5919.JPG MIGU5965.JPG MIGU5966.JPG MIGU6013.JPG MIGU6016.JPG MIGU6027.JPG MIGU6035.JPG MIGU6040.JPG
 
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28 de junio de 2017
BURGOS
Feria de SAN PEDRO y SAN PABLO
 
CORRIDA DE TOROS 6 TOROS de
MONTALVO
MIGUEL ÁNGEL PERERA
Alejandro Talavante
Cayetano
  
TOREO SIN RECOMPENSA
 
Sucedió de nuevo ese argumento de Miguel Ángel Perera poniendo todo el toreo, lo adecuado a cada todo, pero yéndose el éxito de los premios materiales por el uso desacertado de los aceros. Ocurrió, sobre todo, en el cuarto, un buen toro de Montalvo, capaz de encajar los envites exigentes del torero de Badajoz, que vislumbró pronto el buen fondo del astado y se puso a cuajarlo desde el inicio de la faena de muleta después de haberlo medido mucho en los primeros tercios. Empezó Miguel Ángel el trasteo con lo que fue una de las bases de su planteamiento: la firmeza de plantas. Las enterró Perera en la arena de Burgos para pasarse al de Montalvo por la espalda sin el menor rectificado en pases cambiados del mayor ajuste. Fue el prólogo de una sucesión de tandas por ambos pitones a más en profundidad, entendida ésta por el fondo de su fondo y por el metraje de cada muletazo. Muy ligados todos y muy firmes. Sólidos, compactos, hilados por el hilo común del toreo más puramente pererista: ése que empieza muy por delante y que no termina nunca. Tuvieron rotundidad y, por tanto, eco las tandas del diestro pacense, capaz de mantener el poso de su actuación en el toreo por ambos pitones. Y lució al toro, dejándoselo venir y enganchándolo adelante para torearlo muy reunido. Se lo ajustó más aún en los compases finales, con las plantas más inmóviles todavía y el toro girando en torno al eje pétreo del cuerpo verde botella y oro de Miguel Ángel. Tenía las dos orejas en la mano, pero otra vez la espada le dejó sin ellas.
 
 
Una ovación recogió antes, tras lidiar al primero, un toro que tuvo nobleza, pero poco fondo. Y eso le mermó transmisión a cuanto se le hizo por más que Perera, como siempre, lo cuidó y lo midió. Y lo toreó con una suavidad exquisita con el capote, con el que Miguel Ángel disfruta cada día más. Muy templado en todo momento, toreando a su favor para, al tiempo, beneficio de la faena que, sin embargo, no terminó de prender por la escasa mecha del Montalvo. Con todo, reconoció Burgos la disposición del diestro de Puebla del Prior y le aplaudió con sinceridad.
 
 
Plaza de Toros de BURGOS. Casi lleno. Se lidian toros de MONTALVO 
 
Miguel Ángel Perera: aplausos y ovación
Alejandro Talavante: silencio y silencio 
Cayetano: oreja y silencio
 
 
MIGU5770.JPG MIGU5771.JPG MIGU5776.JPG MIGU5779.JPG MIGU5791.JPG MIGU5801.JPG MIGU5813.JPG MIGU5825.JPG MIGU5831.JPG MIGU5901.JPG MIGU5906.JPG MIGU5916.JPG MIGU5919.JPG MIGU5965.JPG MIGU5966.JPG MIGU6013.JPG MIGU6016.JPG MIGU6027.JPG MIGU6035.JPG MIGU6040.JPG
 
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